El periodismo se encuentra sometido a cambios que afectan a todas sus facetas: soportes, tecnologías, lenguaje, negocios. Estos cambios en el ecosistema mediático se iniciaron hace muchos años, generando una "cultura de síntesis". Nos enfrentamos a una situación en la que la información no es patrimonio del periodista. Circula mucha información que no está hecha por periodistas, lo que supone un riesgo para la veracidad de la información y su contraste. El papel del periodista casi desaparece lo que para el autor Ignacio Muro es positivo pues hay mucha más democracia en el tratamiento de la información.
"Los cambios que trae consigo la cultura digital afectan a todos los eslabones de la producción informativa, convirtiendo en agentes activos a los receptores y usuarios y revoluciona el papel de las fuentes que se ofrecen como creadores esenciales de información; pero los periodistas seguimos siendo los garantes de la información, cocinando todas las materias primas que nos llegan de otros proveedores como Internet ".
La crisis de valores de la profesión forma parte de una crisis general de valores que tiene la sociedad en general, en la que el afán de triunfo y el pensamiento del éxito y las audiencias lo legitiman todo y que se puede avanzar hasta que te detenga el código penal, pero esto no es ético. Y los valores sociales del éxito son propios de una profesión " desmusculada" que no ha defendido sus espacios y valores en las empresas informativas; el periodismo ha ido perdiendo algunos cautelas profesionales, y en algunos programas televisivos se explota , es el caso de las mujeres, ya que no sólo cuenta la belleza si no también el vestuario que llevan. Esto no se ve actualmente en las grandes cadenas BBC, TF1, TF2... El periodismo ahora mismo se encuentra sumido a merced de los intereses empresariales. Las empresas de comunicación dejan de ser empresas de comunicación y pasan a ser directamente empresas. Ya no manda el Director si no el Consejero Delegado, o el gerente o el jefe de personal lo que debilita la calidad informativa, al descapitalizar la profesión que excluye a los mejores profesionales, y encumbra a una generación menos capacitada.
La incursión en la era digital a la que se resisten muchos periodistas veteranos, no se percibe como una de las causad de la degradación del periodismo, sino en la pérdida de referentes propios y la creciente dependencia a los intereses empresariales.
El relativismo moral y la pérdida de referentes absolutos tiene su origen en las disrupciones de la lógica con la que se perciben las cosas; hay comunicadores cuyo principio fundamental no es la verdad, si no defender la suya y modificar la realidad creándola a su imagen y semejanza .
El relativismo moral y la pérdida de referentes absolutos tiene su origen en las disrupciones de la lógica con la que se perciben las cosas; hay comunicadores cuyo principio fundamental no es la verdad, si no defender la suya y modificar la realidad creándola a su imagen y semejanza .
Hoy en día el periodismo ha perdido la frescura de la calle, ir a los sitios, hacer las noticias pero por el contrario tenemos más posibilidad de acceder a las fuentes, con instrumentos como las redes sociales, twitter o el correo electrónico. Antes para llegar una fuente había que desplegar toda una logística y ahora se puede llegar a golpe de click.
La creciente politización de la información hace que merme su credibilidad; tienen una gran influencia los anunciantes y los grupos de presión , predominando la lógica mercantil sobre la informativa.
Antes las grandes cabeceras mantenían una credibilidad y una fidelidad de un público determinado; hoy no hoy son sólo una marca más en el universo de la información.
Antes las grandes cabeceras mantenían una credibilidad y una fidelidad de un público determinado; hoy no hoy son sólo una marca más en el universo de la información.
Otro matiz importante se refiere a las conexiones entre credibilidad y éxito editorial y algunos sostienen que sí se debe sacralizar la credibilidad como factor determinante para la viabilidad del proyecto editorial

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